Domingo 14 de diciembre
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva (v. 38).
| La escritura de hoy: Juan 7:37-39 | Elisa Morgan escribe: |
Cuando dirigí un ministerio para mamás de niños en edad preescolar, buscamos una imagen que describiera las exigencias interminables que enfrentan las madres: cambiar pañales, limpiar narices, recoger juguetes. Resultó ser que la imagen estaba justo frente a nosotros: una caja de jugo vacía y aplastada. Así pueden sentirse las madres. Ese ministerio las ayudó guiándolas hacia la Fuente de agua viva que llena por completo: Jesús.
En Juan 7, Jesús fue a la fiesta de los tabernáculos (v. 10) que conmemoraba la provisión de Dios a los israelitas en el desierto. Esta fiesta incluía derramar agua como símbolo de la productividad que genera y tipificando la lluvia espiritual que traería el Mesías. Jesús cumple lo que aquella fiesta anticipaba: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (vv. 37-38).
A veces, podemos sentirnos como recipientes vacíos. Agotados por cuidar a otros. Desgastados por el trabajo. Exhaustos por las responsabilidades diarias. ¡Las exigencias interminables nos dejan secos! Pero cuando vivimos en relación con Dios, Él proporciona manantiales de agua viva en nuestros corazones para refrescarnos y revitalizarnos, sin importar cuántas preocupaciones intenten marchitarnos.
Reflexiona y ora
¿Qué tareas te agotan? ¿Cómo puedes hacer una pausa para sentir que el Espíritu de Dios te fortalece?
Dios, lléname continuamente de tu Espíritu.
Lunes 15 de diciembre
… os escribí […] para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo (v. 4).
| La escritura de hoy: 2 Corintios 2:1-8 | Tim Gustafson escribe: |
Hipócrates sacó la medicina del ámbito de la superstición y la llevó a la luz de la prueba y la observación. Pero nunca perdió de vista la humanidad del paciente: «Es mucho más importante saber qué tipo de persona tiene la enfermedad que qué enfermedad tiene la persona».
El apóstol Pablo se ocupó de los múltiples problemas de una iglesia, pero considerando la humanidad de cada miembro; incluido un hombre que había cometido un pecado que «ni siquiera los paganos tolerarían» (1 Corintios 5:1 RVC). Condenó duramente la «enfermedad», y el hombre se arrepintió. Al escribir una segunda carta a la iglesia de Corinto, dio instrucciones precisas, reconociendo que ese pecado había afectado a todos —«ha causado tristeza […] a todos vosotros» (2 Corintios 2:5)—; pero, como el hombre había dejado su pecado, agregó: «os ruego que confirméis el amor para con él» (v. 8).
Su motivación era clara: «por la […] angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo» (v. 4). Conocía y amaba a todos.
El pecado nos afecta a todos, pero detrás de cada pecado hay un ser humano. Aunque sea difícil restaurar, es lo que Dios nos llama a hacer. Conoce a la persona, y luego, ámala en el poder de Cristo.
Reflexiona y ora
¿Cómo manejó Pablo el pecado en la iglesia de Corinto? ¿Cuál es la diferencia entre amar a alguien a pesar de su pecado y facilitarle ese pecado?
Padre, que pueda ver a otros como tú los ves.
Martes 16 de diciembre
… Ve, y haz tú lo mismo (v. 37).
| La escritura de hoy: Lucas 10:25-34, 36-37 | Patricia Raybon escribe: |
En su cama de hospital, Marie Coble se alegró al ver al repartidor que probablemente le había salvado la vida. Se había caído en la entrada de su casa y golpeado la cabeza, lo que le causó una hemorragia cerebral. Al verla, Raheem Cooper la ayudó, mientras llamaba a los paramédicos. Ahora, la visita en el hospital y suele llevarle dulces.
Esta historia me recuerda la parábola del buen samaritano que Jesús relató en respuesta a la pregunta de un experto sobre qué debemos hacer para heredar la vida eterna. Jesús dijo que hiciera lo que «está escrito en la ley» (Lucas 20:26), incluido amar al prójimo como a uno mismo (v. 27). Pero el experto preguntó: «¿Y quién es mi prójimo?» (v. 29).
Entonces, Cristo describe a un hombre atacado por ladrones que lo dejaron medio muerto. Dos personas, un sacerdote y un levita, pasaron de largo, «pero un samaritano […] fue movido a misericordia; […] vendó sus heridas […] y cuidó de él» (vv. 33-34). Su ayuda fue activa, urgente y sin discriminación.
Luego, Jesús preguntó quién de esos tres era prójimo del hombre. «El que usó de misericordia con él», dijo el experto. Jesús agregó: «Ve, y haz tú lo mismo» (vv. 36-37). En Cristo, podemos encontrar compasión para mostrar su amor y no pasar de largo.
Reflexiona y ora
¿En qué necesitas misericordia? ¿Cómo puedes mostrarla?
Padre, que las diferencias no me impidan ser misericordioso.
Miércoles 17 de diciembre
… eres precioso a mis ojos, digno de honra… (v. 4 lbla).
| La escritura de hoy: Isaías 43:1-7 | James Banks escribe: |
El cuadro estuvo colgado en la pared de una casa durante años, inadvertido y olvidado, hasta que un día se cayó. Cuando lo llevaron a un restaurador de arte para repararlo, este descubrió que era una obra maestra perdida de Rembrandt, titulada La adoración de los magos. Se creía que solo quedaban copias de la obra, pero allí estaba el original. De repente, el valor de la pintura se disparó hasta alcanzar cientos de millones de dólares.
La Biblia pinta otro cuadro de precio inestimable y valor olvidado. El profeta Isaías, inspirado por el Espíritu Santo, le dijo al pueblo de Dios que, aunque sería llevado a una tierra extraña donde sufriría y sería devaluado, Él seguiría estando con él: «No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú» (Isaías 43:1). «Cuando [pasara] por las aguas [y] por el fuego» (v. 2), Él continuaría siendo fiel. Apuntando al reino venidero de Cristo, Dios prometió que, un día, restauraría a «todos los llamados de [su] nombre» (v. 7) y los llevaría de regreso a Él.
Dios reunirá a todos los que son suyos porque, a sus ojos, son de gran estima y honorables (v. 4): ¡cada uno un original! Nuestro creador nos valora por su infinita bondad y misericordia. El mundo puede pasarnos por alto, pero Él nunca lo hará.
Reflexiona y ora
¿Cómo la bondad de Dios en Cristo te muestra que eres precioso para Él? ¿Cuánto vale Él para ti?
Dios salvador, cuán asombroso es tu amor que te entregaste por mí.
Jueves 18 de diciembre
… he dotado de habilidad a todos los artesanos para que hagan todo lo que te he mandado hacer… (v. 6 NVI).
| La escritura de hoy: Éxodo 31:1-11 | Kirsten Holmberg escribe: |
El virtuoso compositor Ludwig van Beethoven es uno de los músicos más célebres de la historia. Casi dos siglos después de su muerte, sus composiciones siguen siendo de las más interpretadas. Sin embargo, un estudio sobre su ADN indica que quizá no haya nacido con algunas de sus habilidades, como podríamos suponer. Cuando sus genes se compararon con los de 14.500 personas que habían demostrado habilidad para mantener el ritmo (solo un aspecto del talento musical), su clasificación fue sorprendentemente baja.
Beethoven también tuvo amplias oportunidades y exposición a la música, lo que desarrolló su aptitud. Pero ni el talento ni la oportunidad explican por completo el papel de Dios al dotarnos de las habilidades que poseemos. Nuestro creador equipó a dos hombres, Bezaleel y Aholiab, con habilidades específicas para usar al construir el tabernáculo: llenó a Bezaleel de «inteligencia y capacidad creativa para hacer trabajos artísticos», designó a Aholiab «como su ayudante» y dio «habilidad a todos los artesanos para que hagan todo lo que [mandó] hacer» (Éxodo 31:3-6 NVI).
Nuestras habilidades tal vez nunca se registren en los anales de la historia, pero Dios nos ha equipado con habilidades, aptitudes y experiencias para servirle fielmente con su poder y para su gloria.
Reflexiona y ora
¿Qué talentos y habilidades te ha dado Dios? ¿Cómo podrías servir al Señor con ellos?
Padre, usa mis habilidades para tu gloria.
Viernes 19 de diciembre
La misma noche en que Herodes estaba a punto de sacar a Pedro para someterlo a juicio, este dormía entre dos soldados… (v. 6 nvi).
| La escritura de hoy: Hechos 12:5-11 | Leslie Koh escribe: |
Una noche, mi vecino Sam regresó a casa sin su coche. «Me lo robaron —le dijo a su esposa, y agregó—, me voy a dormir. Lo resolveré mañana». Su esposa estaba atónita. No podía entender cómo podía estar tan tranquilo, pero él explicó: «¿Qué más puedo hacer? Entrar en pánico no cambiará nada».
Mi vecino, siempre sensato, entendía que preocuparse no tenía sentido. Confiaba en que las autoridades encontrarían su coche, lo cual sucedió.
¿Se habrá sentido así el apóstol Pedro cuando lo arrojaron en la cárcel (Hechos 12:4)? Era probable que lo ejecutaran, pero el habitualmente impulsivo discípulo «dormía entre dos soldados» (v. 6 NVI). El ángel tuvo que darle «unas palmadas en el costado» para despertarlo (v. 7), lo que sugiere que estaba completamente tranquilo y en paz. ¿Era porque sabía que su vida estaba en manos de Dios? Los versículos 9 y 11 indican que no le importaba si lo rescataban o no. Quizá recordaba la seguridad de salvación que Jesús le había dado (Mateo 19:28), además de su llamado a seguirlo y no preocuparse por lo que le sucediera (Juan 21:22).
Independientemente de lo que enfrentemos hoy, podemos confiar en que Dios tiene nuestro futuro en sus poderosas manos, aquí y en el cielo. Así, quizá podamos dormir en paz.
Reflexiona y ora
¿Qué preocupaciones te mantienen despierto por la noche? ¿Cómo puedes aprender a entregar esas cosas a Dios y descansar en sus promesas?
Dios, ayúdame a seguir confiando en ti.
Sábado 20 de diciembre
… No te desampararé, ni te dejaré (Hebreos 13:5).
| La escritura de hoy: Mateo 1:18-25 | Bill Crowder escribe: |
Henry David Thoreau describió una ciudad como un lugar donde muchas personas están «solas juntas». Estas palabras contienen algo de verdad. En mi juventud, canciones como Mr. Lonely y Only the Lonely abordaban la soledad y el aislamiento. En años recientes, la pandemia fue una de las épocas más solitarias que el mundo ha conocido. Las redes sociales también pueden alimentar esa soledad, brindándonos conexión sin relación. Quizá la soledad sea la nueva pandemia.
Relatando el nacimiento de Jesús (1:18-25), Mateo dijo: «Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta [Isaías], cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros» (vv. 22-23). Reflexiona un momento… ¡Dios con nosotros!
Los creyentes en Jesús nunca están solos. Nacimos de nuevo en la familia de Dios, que abarca todo el mundo y las edades. Pablo dijo: «ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino […] miembros de la familia de Dios» (Efesios 2:19). Nos ama un Dios siempre presente, quien dijo: «No te desampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13:5).
Sea lo que sea que estés enfrentando hoy, nuestro Padre celestial está contigo. Permítele que te ayude en las incertidumbres y retos de la vida.
Reflexiona y ora
¿Cuándo te has sentido solo? ¿Cómo reaccionas ante esta sensación de soledad?
Padre, gracias por tu presencia constante.
Domingo 21 de diciembre
Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas noticias… (v. 7 NVI).
| La escritura de hoy: Isaías 52:4-10 | Nancy Gavilanes escribe: |
El hombre cosechaba cebollas cuando nos acercamos a él durante las visitas a hogares en nuestro viaje misionero a Ecuador. En un español entrecortado, le dije que queríamos hablar brevemente con él sobre la Biblia. Se detuvo para escucharnos mientras compartíamos nuestros testimonios. Luego, uno de mis compañeros comenzó a leer las Escrituras en voz alta en inglés. ¡Qué momento tan sagrado fue oír el evangelio en las laderas de los Andes, mientras el hombre seguía la lectura en español con el folleto que le habíamos dado! Conversamos con él y su familia, oramos por ellos y continuamos hacia la siguiente casa.
Mientras caminábamos por las laderas leyendo las Escrituras y hablando a la gente sobre Cristo, pensé en Jesús y sus discípulos yendo por las colinas y valles de Israel durante su ministerio terrenal.
Isaías 52:7 dice: «¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas! Los pies del que anuncia la paz, del que trae buenas noticias, del que anuncia salvación». El profeta se refería al regreso del pueblo de Dios a su tierra después de años de exilio, pero aún se aplica a nosotros hoy cuando compartimos la buena noticia de Jesús.
Dondequiera que Dios nos haya puesto, el Espíritu Santo puede ayudarnos a compartir el mensaje de salvación con otros.
Reflexiona y ora
¿Quién te compartió el evangelio? ¿Con quién puedes compartir tu fe?
Dios, dame valor para hablar a otros de Jesús.